Quiero contaros una gran historia,

la más bella historia de amor.

Que he vivido en persona,

y que ha marcado mi corazón.

 

Una pareja entrañable,

volcada en toda su pasión,

con una tierna niña,

que era la voz de los dos.

 

Ellos siempre con su sonrisa,

con el amor en su mirar,

 mecidos en la ternura,

de su niña, su pequeña flor…

  

La mama, tristemente enfermo,

sabiendo que su fin llegaría,

jamás perdieron la esperanza ,

ni el amor, ni la pasión.

 

  

El aferrado a ella,

hacia del dolor

un lecho de amor…

  

Así pasaron los años,

cultivando su pasión.

Así pasaban los años,

con esperanzas en la curación.

  

Mas el destino tenia escrito,

otro final a tal razón.

 

Llego el trágico momento,

que alguien decidió…

Que fuera vivido de la mano,

de su marido, su gran amor.

 

 

 Todos lloramos la ausencia

 de su rápido adiós.

Todos nos quedamos acongojados

de ese ultimo beso que no llego.

 

Que día más triste.

Que día más gris.

Todo era oscuridad,

y sin nada que decir.

 

Pero cuanta belleza,

cuantisimo amor repartió,

que llegado el momento,

como si de un ángel se tratara,

salio un rayo divino de sol.

 

 Dedicábamos su último adiós,

 y las lágrimas acariciaban la faz,

en ese preciso instante,

un claro en el cielo se abrió,

y con una suave brisa…,

ella…, nos dedico su último adiós.

 

Así termino la historia

que cinco años duro

desde que la maldita enfermedad

su cuerpo mino.

  

Hoy descansa su cuerpo,

su alma ya voló,

aquel claro entre la lluvia

nos lo descifro…

 

Ella era un ángel

que por un tiempo en la tierra anido.

  

 

Tan solo concédeme un deseo, tan solo déjame por una vez tu voz y dime que te llevas todo el cariño y el calor de nuestro corazón, te queremos amiga…, adiós…