Caballero altanero,

decidme vos donde vais,

con ese porte erguido,

que está clamando a su amor.

 

Dígame usía...

si talvez buscáis a una princesa,

presa en alguna almena,

en la que se guarece,

dejando su alma en pena.

 

Dígame usted caballero...

si tras su porte guerrero,

es profeta y poeta,

o es brujo y hechicero.

 

Dígame caballero...

si tras de si lleva lealtad

y sangre noble

si su caminar adula

en nombre de la pasión

 

Dígame caballero...

si soy digna de mirarle,

si siendo pobre doncella,

podría usía escucharme,

 

Dígame caballero,

por su noble corazón,

si es trovador de fantasías,

de hadas, elfos...,

dragones y trofeos.

 

Porque, mi señor caballero,

no se digna a contestar,

tan solo pido una palabra,

o tal vez poderle mostrar.

 

Mostrar un camino ya trazado,

hacia un palacio de cristal,

no me mire tan airado,

pues mi mirar se empieza a enturbiar.

Pero.., que hace caballero,

no baje de su corcel,

en mi ánfora llevo agua fresca,

y yo le daré de beber.

 

No quiero tu agua fresca,

no quiero ser Rey,

tengo sed en mis labios,

y una rosa que ofrecer.

 

No busco princesa escarlata,

ni belleza magistral,

ni tan siquiera mujer noble,

mi corazón enamorado esta.

 

Caballero, perdone mi arrogancia,

me postro a sus pies,

pido perdón y su bendición,

y que Dios bendiga a su amor.

 

Dejadme mirarle a los ojos,

dejadme escuchar su voz,

que suena a dulce trovar,

y su cántico escuchar.

 

¡OH! señor caballero,

me ruboriza al pensar,

que alguien como usted,

pueda a mis ojos mirar.

 

No tan solo miro,

en ellos puedo ver,

un hada divina,

recostada en un edén.

 

Veo magia blanca,

veo a mi corcel,

con mágicas alas batiendo,

y en ellas se baña,

como si fuera el corazón de vos latiendo.

 

No sigáis caballero,

nadie se fijo nunca en mi,

he nacido para servir,

para hacer reverencias,

y siempre cumplir.

 

No me halaguéis tanto,

no soy merecedora,

de ser regada de amor,

mi cuna es pobre señor.

 

Déjeme alzar sus mejilla,

miradle como es menester,

quiero ver su estrella,

para saber...,

que escribe su estela.

 

Caballero por su honor,

no me haga esto aquí,

que en las aldeas y reinados,

nunca admitirán,

a una plebeya vieja y fea,

que pueda junto a un caballero estar.