Quiero ser Nazareno,

aunque fémina sea,

portar mi cruz,

mientras mis espinas,

entran con fuerza.

Quiero ser Nazareno,

para beber la amarga hiel

de aquellos que niegan mi ser.

Quiero ser Nazareno,

para que me flageléis,

aun no creyendo en mi amor,

mi corazón, clama pasión.

Quiero..., tu sabes.

Ese que sufre en silencio,

clamando al Dios de los cielos,

clemencia para no padecer,

ante tantos aquellos,

que le vieron nacer.

Que le amaron en mentiras,

que le desearon con pasión,

pero buenos y malos,

juzgaron a su corazón.

Quiero ser como tu Nazareno,

y mi cruz yo portare,

mi corona de espinas,

para sangrar mi hiel,

de aquellos que me negaron,

sin llegarme a conocer.

Pero no te preocupes Nazareno,

yo cuajada de amor seguiré,

para que mi sangre se deslice,

en señal de amor,

para que mi cuerpo desnudo,

selle que llevo ser,

que luce en los cielos,

y que hasta en el mar se puede ver,

reflejada mi mirada, apenada,

por aquellos que me dañaron el ser.

Nazareno... .

Yo me dejare clavar,

esos clavos que me dañaran,

pero dile a ellos,

que los cuenten bien... .

Uno será por la pasión,

otro será por amor,

y un tercero por mi ser.

Pero que no olviden,

que un cuarto abra,

ese que vaya directo,

al centro de mi corazón.

Para que puedan comprobar,

que el nunca parara,

tan solo sangre dorada,

él dejara escapar,

en cada latido,

el siempre vivirá.

Porque desconoce el dolor,

de las almas negras,

que le intentan parar,

el latido amoroso,

que desprende sin cesar... .

Nazareno, preparada estoy,

para volar en los cielos,

para hechizar con el amar,

que tu me distes,

para mis adentros,

para que lo reparta,

con pasión.

Pasión que mueve mares,

que recorrerá vientos y tempestades,

pero no lo intentes parar,

porque el en ti se colara.

Nazareno, mi mano te cedo ya.

Yo quitare tus clavos,

yo te bajare de la cruz,

yo te quitare tu corona,

para no verte padecer.

Nazareno,

junto a ti volare.

Quiero ser fiel a tu ser,

quiero contigo aprender,

a llegar a ser estrella,

a llegar a iluminar.

Como lo haces tu a todas horas,

sin un motivo sin un porque,

tan solo...,

porque así debe de ser.

 

  Mensajes tiernos, mensajes de calor, que te atraviesan el alma llegando al corazón, creando una armadura fuerte aunque de cartón, que por unos momentos, te da la sensación, que vale la pena seguir, alabando al amor. Demelsa