Exhorto hincado de rodillas,

alzo a viva voz mi plegaria

pidiendo piedad a la vida

por la muerte que siega el alma.

 

 

 

Muerte vestida de blanco

con faz negra y triste manto

que alza su furia ardiente

parando mi corazón doliente.

 

 

 

Vestido con mí mortaja

traje perla, camisa blanca.

Que ya luzco esperando

ese momento de su llamada…

 

 

 

Dejare en tierra mi alma

cándida andará bajo un alo

persiguiéndote a cada paso

que tú andes sin mi mirada.

 

  

 

Será ella la que te cuide

la que acaricie tu karma

para que luzca limpia

hasta que consigas otra cama.

 

 

 

En ese momento divino

mi alma volara hacia la nada

buscando el edén bendito

para volver a alcanzarla.

 

  

 

Sigo hincado de rodillas

con lágrimas amargas

dolor que me abate

que no me deja ver nada…

 

 

 

Alzo mi mirada

veo el sol de la mañana….

 

  

 

¿Cómo puede a ver vida?

¿Cómo puede salir el sol?

Y la muerte….,

esperándola estoy.

 

 

 

Me levanto sin pensarlo

con mi mortaja a cuestas.

Grito tu nombre a los vientos

pidiendo un último aliento….

 

 

 

Ahí aparece ella...,

belleza pura y limpia

con ojos extraviados en pena

que disimula con dulce sonrisa.

 

 

 

La abrazo con fuerza

la beso con pasión

y le digo a mi niña

no llores más…,

no llores más. No.

 

  

 

Que llega el momento,

y no quiero perecer

viendo en tus ojos lagrimas

ni tu sonrisa…, de mis  ojos perder.

 

 

 

Ya llega la muerte,

vestida de blanco reluciente

que deslumbra mi vista

y ya… ya no puedo verte.

 

  

 

No puedo escucharte ni sentirte

no puedo acariciar tu faz

¡Dios por que no puedo!...,

Necesito amarla más.

 

 

 

Ahora empiezo a verte

y escucho tu triste llanto

ahora puedo verme

en mi ataúd tumbado.

 

  

 

Mi deseo se hace dicha

de que pueda vagar mi alma

aunque no me vea ni me sienta

yo seguiré de ella cuidándola.

 

 

 

Seré su sombra y camino

la acariciare con dulce brisa

mimándola a cada paso

y en cada mirada que exhiba.

 

  

 

Hasta que encuentre a otro amor

otro hombre que la cuide

entonces partiré en paz

esperando tal vez...,

algún día su partida.

 

 

 

Esperando que me siga amando,

aunque sea amar compartido.

 

  

 

Porque el amor de verdad no se olvida

ni se pierde en el camino

ni culmina en un solo corazón

aun cuando otro amor…, ya ha partido.

 

 

 

 

Una razón, la ilusión..., Un deseo, paz y sosiego,... Una virtud, ser como tu..., Un motivo para vivir, estar siempre junto a ti.Demelsa