Danzan las olas,

danza el mar

las rocas las miran,

con calidez... .

Sus caricias les llegan,

sienten compañía,

perdiendo la soledad,

de estar sin vida.

Pero el acantilado,

triste y enmudecido,

ruega pues no le llega,

esa caricia esperada,

entre el desdén y el desespero,

de la nada.

Como ese acantilado ,

con esa tristeza,

mirabas al horizonte

con tu alma en pena.

Una brisa fría,

te hizo estremecer,

y al darte la vuelta,

me miraste con pena.

Mis ojos baje,

para que no supieras,

que en ese acantilado,

tu alma lloraba en pena.

En sus manos una foto,

de un dulce bebe,

la foto estaba mojada,

al igual que su mirada.

Agarrándola,

como Tizona enfurecida,

lanzo la foto al agua,

y dando un salto,

callo al acantilado.

Hincada de rodillas,

mi voz enmudeció,

y asomándome para ver,

nada pude divisar.

Tan solo la foto,

flotando entre brumas,

mecida por las olas,

que lentamente...,

 la hacían desaparecer.

Mi mente se bloquea,

no puedo pensar,

de su chaqueta caída,

una nota vi asomar.

¡¡ Perdóname mi amada !!

¿Mi hijo que te hice?.

Cruel accidente el que os llevo

lejos de mi ser, de mi corazón.

Ahora volare con vosotros,

quiero encontrar donde estáis,

pues..., 

muero en vida recordando,

cuanto os llego amar.

Que Dios me perdone,

que a los infiernos, 

no me llegue a castigar,

pues se que estáis en los cielos,

y a vosotros quiero llegar.

Miro a los cielos,

mis lagrimas ardientes,

mi corazón se desborda

y grito hacia el celeste... .

Ya se que no es moral,

quitarse la vida propia,

perdona a este hombre,

no lo mandes a las sombras.

Déjalo llegar, déjalo estar,

con la familia que a de amar.

Las nubes se enfurecen,

se alzan olas bravías,

en señal de enfado,

por tan cruel acto.

Levantando mi mirada, 

grito a los vientos.

¡No mires airado!. 

¡ No seas así ! ,

¿ Como quieres que vivamos,

si a quién amas no lo tienes aquí?.

Si tu a otro sitio lo llevas,

yo mi alma por el te doy,

pero no lo castigues sin ellos,

toma mi alma por el voy yo.

Un claro en el cielo aparece,

mis lagrimas las seca la brisa,

un aroma a rosas me llega,

un trinar me trae el viento.

Ven llego el momento... .

Siento bienestar en mis adentros,

un sueño profundo me inunda,

me estiro en la hierva,

rodeada de amapolas,

y en mi sueño aparecen,

las miradas de tres personas.

Entre brumas van marchando,

con una gran sonrisa,

dan las gracias con la mirada,

y un peque corre a prisa.

¡ Adiós mis amigos!

amaros para la eternidad.

No hay nada más bello,

ni nadie podrá igualar,

esa sensación que te da, 

cuando se te inunda el corazón,

en nombre del amor.

Y mi alma quedo dormida,

para no volver a despertar,

porque alguien la nombro,

Ángel de la puerta del amor.

Demelsa

 

Lagrimas que yagas dejan en mi mirar, de dolor e incomprensión, cuando la muerte callada, te agarra por sorpresa, llevándose a un ser querido, sin un adiós recibido... .Demelsa