Hoy has marchado sin despedirte,

no me has dicho adiós,

paso los días esperando

que regreses mi amor.

Espero horas enteras

viendo el reloj danzar,

más ni una estrella veo,

que traiga tu mensaje...,

deseándote amar.

 

Así pasan los meses

y mi interior empieza a flaquear,

mi corazón dice que vives,

pero mi mente..., algo intuye.

 

Una llamada perdida

me dice que mi dulce amor,

ya no está en este mundo,

que con Dios partió.

 

Yo les digo que es mentira,

que me dejen de maltratar,

se que no has marchado,

que estás en la gran ciudad.

 

Esa voz tétrica y segura

me dice que no volverás,

que tu tumba y tu morada,

es una caja de nogal.

 

Hoy cariño voy a verte,

no quiero ver la realidad,

pero si es verdad que has partido,

mi adiós te quiero dar.

 

Llego al cementerio,

y en tu losa puedo leer,

tu nombre en alabastro,

y unas flores secas...,

que no quisiera ver.

 

Hincada de rodillas,

lloro mi pena e impotencia,

te amo y te maldigo ,

te rezo y te bendigo.

¡Porque amor mío te marchas!.

Es tanto lo que te amo,

que siento partir mi alma,

ahí adentro.... A tu lado

 

¡Porque te has marchado mi niño...,!

dejándome en soledad.

Jamás podré volver amar.

 

Mis lágrimas están cayendo,

de mi faz hacia el jarrón,

y una luz divina se ilumina,

haciendo rebrotar la flor.

 

Colores púrpura tras el alabastro,

un olor muy especial,

sintiendo una caricia,

notando mis lágrimas secar.

 

Un susurro en mi oído ,

me dice....

 

Mi amor no llores mas,

me ha ganado la vida,

en este mundo no podía estar.

 

No soy valiente,

no soy noble tal vez,

pero soy incapaz de seguir,

mi decisión..., fue partir.

 

Pero te amo mucho mi niña,

en las estrellas te esperaré,

no derrames lágrimas,

que no las quiero ver.

 

Ahora tienes una vida,

vuelve amar con pasión,

que yo esperaré mi turno,

yo..., perdí mi timón.

 

Escucho sus palabras,

me dejo mecer por las caricias,

con mis ojos cerrados...,

creando una imagen,

como cuando estaba a mi lado.

Ahora mi dulce flor

olvida que estoy aquí,

empieza una nueva vida,

que yo siempre estaré ahí.

 

No te vuelques en las penas,

en el dolor de la soledad,

pues te aseguro que te he amado,

y el amor en mi me lo llevo ya.

 

Abro los ojos extasiada,

siento mucho frío,

un aire que me estremece,

y un dolor.., amargamente hiriente.

 

No quiero que te marches,

no quiero seguir aquí,

mi vida te la dedicaré.

 

¡No quiero a otro amor, lo quiero a él¡

 

Así pasaré los años,

esperando mi partir,

y mientras lo espero,

una rosa dejaré junto a ti.

 

Desde entonces en el cementerio,

de noche siempre se ve,

una rosa púrpura encendida,

y un corazón latiendo junto a él.

Dedicada para ti Marisa,

con todo mi cariño

Deja volar su alma, deja que pueda patir, el siempre estara muy junto a ti... Demelsa