Deja en mi vientre tu simiente,

déjame que mis adentros,

sean acariciados por tu ser,

que los guardare cual tesoro,

para que apacigüe mi sed.

He derramado lagrimas amargas,

en señal de mi desamor,

pero ahora vuelvo a ver su luz,

y siento el amar,

como nunca lo hice jamás.

 

Soy un alma en pena,

que buscando esta,

un corazón latiente,

que me quiera cobijar,

entre abrazos y besos,

entre cariño y amar.

 

Deja que resbale esa lagrima por mi faz,

que es de miedo o amor,

pero ellas me regaran,

para volver a sentir aquel amor,

que un día partió,

y que ahora espero con pasión.

 

 

Lagrimas que yagas dejan en mi mirar,

de dolor e incomprensión,

cuando la muerte callada,

te agarra por sorpresa,

llevándose a un ser querido,

sin un adiós recibido.

 

 

Eres el sol de la mañana,

eres la luna del anochecer,

eres quien ilumina mi alma,

 y a mi ser lo haces perder.

 ¿Será esto amor?

 ¿Me envenenaste con tu ser?

 pues déjame así...,

 de otra manera no quiero ya ser.

 

Por tu mirada, un deseo.

          Por tus labios, pasión.        

     Y por tu amor, mi corazón.