Sentado en una esquina,

como sombra sin alma,

con triste mirada,

portando lagrimas amargas... .

Ahí esta él... .

Esperando su final,

esperando la sombra tétrica,

que su dolor venga a callar,

desde aquel día... ,

que el mar le rasgo el corazón,

llevándose a su amor.

Navegaban entre olas

en un velero sin rumbo,

para amarse tiernamente,

diciéndole al mundo.

Nuestro amor es eterno,

no tiene final,

es puro y verdadero,

jamás nos separaran.

En el camarote,

se demostraban su amor,

dejaban desencadenar su pasión

entre la luz tenue de un candil,

y los murmullos de las olas,

las odas de la brisa,

la luz de las estrellas.

Como una noche mas,

llevando el timón,

en un fuerte abrazo,

entre lazados los dos,

trazaban su rumbo,

entre caricias y mimos.

Pero el cielo se ennegrece,

la luna desaparece,

el mar se muestra bravío,

alzando olas rabiosas,

que quieren cambiar el destino.

El velero, como un barco de papel,

se rinde ante su bravura,

 quebrándose a su menester.

El coge a su amada,

con fuerza y esperanza,

de salir ganado la batalla,

pero el mástil del velero,

cae con fuerza entre los dos,

llevándose a su amada,

llevándose a su corazón.

El mar se vuelve en calma,

una estrella baja,

adentrándose en el mar

y saliendo de él,

surcando los cielos,

escrito pudo leer.

Mi vida sálvate,

yo te esperare,

entre las estrellas,

en el mundo del amar,

te deseo a todas horas,

ahora si que tendremos la eternidad.

El como fiel amante,

cumplió el deseo,

pero la pena... ,

le mata al alma,

y en vida él va muriendo.

En esa esquina,

día a día se le ve,

pero ya su corazón no palpita,

ya no se le oye suspirar,

ya no se le ven caer,

esas lagrimas,

 que enturbian su mirada.

Me acerco lentamente,

le acaricio para despertar,

pero al levantar su cara,

una bella sonrisa pude hallar.

Una luz celeste me ilumino,

sentí alivio, 

mi corazón se agrando,

una silueta de mujer,

de entre la nada apareció,

llevándose al alma,

de su eterno amor.

 

 Ahora se cumplen,

los deseos de los dos.

Y ahora yo también se,

lo que es el poder del amor,

lo que hace la pasión,

y que realmente existe,

el paraíso de la eternidad,

donde poder amar a todas  horas .

Por haber sido testigo,

de poder ver,

dos almas enamoradas,

surcando los cielos,

para su amar mantener.

Juntos para siempre,

unidos en un solo ser.

En el mar, un marino echando su red va, buscando a su amor, en las profundidades del mar, que es una sirena, preciosa y dorada como nadie vio jamás, que canta odas bellas, que lleva el amor donde va, y el marinero en las noches de luna esperándola esta... .  Demelsa