Enmudece el gorrión su trinar,

por un amor pasado,

que queda sepultado,

por otro al que han de amar.

Queda el ruiseñor perdido,

en su camino, en su volar,

esperando a su rosa,

que con mirada altiva,

pasa ante él,

sin recordar las bellas palabras,

que intentaban acariciar,

el alma de su amada.

Pobre ruiseñor,

que aun ansia a su amor,

el aun espera,

con sus alas abiertas,

para cobijar a su flor.

No temas ruiseñor,

que tu corazón es puro,

y otra rosa vendrá,

a engalanar tu palpitar.

Esa que entre susurros te dirá...

Cuanto te quiero mi amor,

necesito tu cariño,

necesito tu pasión.

Ruiseñor... alza tu vuelo,

que el sol marca tu camino,

trina que trina en el viento,

vuela más alto.

Que tu cantar se escuche,

como brebaje mágico,

hacia un corazón abierto,

sintiendo de nuevo su aliento.

Ruiseñor cura la yaga,

que alguien anidara,

cuando menos te lo esperes,

en tus alas caerá.

Para poder dedicarle tus cánticos,

y beber de su manantial.

 

Nunca pierdas la esperanza, de un amor sin igual, que el tuyo luce esperando, entre estrellas una vez más… Demelsa